sábado, 27 de junio de 2009

SABANAS





Oficio mi cuerpo al lado del tuyo,
las sábanas frías me hacen dudar si acaso esta noche habrá un encendido eléctrico en mi piel.

Me miras a los ojos y buscas mi boca con tu lengua y tus labios, haciendo ese gesto que sabes, sabes muy bien me provoca, me encorva la espalda, me suaviza la caricia y me acelera el respira. Tu sabes muy bien como hacer ese gesto.


La sábana no se en que momento ya se entibió y tal como tu sabes tus manos comienzan calientes a cubrirme en caricias toda la espalda. Levanto mi cabeza y plazco solo las caricias, tu aliento que me busca un beso mojado y tus piernas que buscan perderse en las mías.


Me giro y en ese movimiento que es como un regalo solo para mí me empujas suavemente con tus caderas duras y ritmicas en el vaivén de un baile cálido y seductor.


No puedo frenar mas el no tener tu aliento frente a mi, el no tener tu lengua enredada en la mia, el no tener tu vientre quemante en el mío, el no tener tu rostro que me sabe a embriagado, a borracho a ido cuando te entregas con todos tus sentidos a mi.

Me vuelvo en vuelo y busco nuevamente tu beso que ya no le basta mi boca. Buscan mis pechos, mi cuello, mi rostro y mientras tanto yo busco tu elemento. Me entrego a él y un gemido ahogado lo estiro al techo y ya no se donde están las sábanas, ni el frío del invierno, ni la humedad del lugar.

Bailo sobre tu cuerpo apretando entre todo lo que pueda tener, tu regalo que me regala regalos.

Olfateo tu piel, deliro con tu olor y tu humedad fogosa y me estrello con lava que hemos creado entre lo que queda de la cama.

Luego me entrego a ti y dejo que hagas lo que quieras, yo ahora me voy en vuelo hacia el nacimiento del sol... por un rato.


miércoles, 24 de junio de 2009

FORMULA PARA VOLAR

Inténtelo... yo ya les cuento.

jueves, 18 de junio de 2009

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Ya se me viene otro día con el silencio a cuestas,
viene bajando del sol amanecido y borracho y mirándome fijo.
Se come mi lengua y muele ms dientes
para que las palabras no tengan elemento para cargarse de poder.
Observo como coloca su cara de inocente
y creyendo que me pilla desprevenida
me entierra su cuchillo por mis pulmones
para no tener aliento suquiera a un susurro.

Se viene el silencio y me mata la letra,
me mata el suspiro y ahoga tu nombre.

Me dejo morir lentamente y mueren las palabras
que están revueltas con mi sangre y mi humedad matriztica,
y el dolor me consterna y me quebra la espalda,
me muerde los pechos y me vulnera mi poder,
el poco poder.

El silencio mata además tus palabras,
ya no las escucho ni las veo,
no las huelo ni las río.
Silencio maldito que me me hiela de con su ruido helado,
con su mueca vomitiva y estiercolizada,
silencio fúnebre,
muérete.




domingo, 14 de junio de 2009

AHORA SÍ QUE SÍ

Cuantas veces han dicho esto?
Cuantas veces han escuchado esto?
Antes de decir o explicar que es lo que no ha sucedido, queda en esta frase , el "ahora sí que sí", una irresponsabilidad, un hecho que no resultó.
Ahora si se repite por más de enésima vez pues...

Existe la libertad de decidir cuántas veces podemos intentar de nuevo y de nuevo algo que no nos sale a la primera, a la segunda ni a la enésima vez? o acaso hay un limite que nos dice, "para ya!, no hay vuelta atrás!!!".
Un límite que puede ser una enfermedad, la cárcel, la locura, la muerte.
Corro el riesgo,
me tomo de esa libertad y me digo y grito.


A H O R A


S I


Q U E


S I

Pero no quiero morir....












martes, 9 de junio de 2009

OTRA NOCHE

Sube los escalones de dos en dos hasta llegar a la puerta de su dormitorio. Aún en su pelo lleva el aroma del pasto húmedo en el cual retozó su cuerpo a medio vestir junto al cuerpo de ese hombre que le plació hasta la punta de los dedos.

Sube de dos en dos y llena de energía da giros y giros como una bailarina escapada de una caja musical. No hacen falta acordes ni cuerda, la energía le llena y la sacude hasta dar saltos y emitir gritos en el pasillo antes de entrar a su dormitorio.

Da un profundo respiro y una sonrisa se le escapa hasta mover su cabeza en un eterno vaivén mareador y sabroso. Abre su puerta y de un salto llega a su cama. Huele y huele sus brazos, sus manos, sus pechos, su ropa, tratando de encontrar el olor a humedad que quedó del cuerpo de aquel. Si pudiera encogerse más aún olfatearía su sexo pero como no puede, pasa sus manos y comienza a saborear en su boca el sabor de lo que fue, una noche estertora y caliente de sentidos despiertos como hacía tanto no había experimentado.


Poco a poco va dejando su búsqueda frenética y la tranquilidad empieza a invadir su cuerpo. Mira hacia el techo y la penumbra fria de la noche le avisa que el calor pegajoso ha pasado y la humedad comienza a enfriar. Siente su cuerpo frìo otra vez, tal como antes y su venas dejan de latir.

Se levanta de su cama y se desnuda. Coge un cepillo y lo pasa por sobre sus cabellos, retirando la paja que ha quedado del momento y comienza a alisarlo con contemplación.

Se acerca lentamente a su espejo que calza toda la pared frente a su cama y baja la mirada observando sus pies pálidos y frios que le sostienen desnuda sobre la alfombra azul.

Adivina la posición de su espejo y cuando ya imagina estar frente a el, lentamente levanta su mirada buscando la forma de su cuerpo... y no la encuentra. Busca sus piernas, su vientre, sus pechos, su rostro y nada aparece. Entonces su mano pasa otra vez por sobre sus labios, intentando ver si acaso el movimiento se refleja, pero nada. Solo consigue limpiar la humedad de sus labios y antes de limpiarse mira su mano húmeda y roja. Vuelve a saborear ese color hasta su última gota y cierra los ojos.


Levanta sus ropas sucias de sangre desde el piso y las deja dentro de un cajón en la que las guarda no sin antes terminar de olerlas.


Se aleja del espejo y se acerca a su ventana. El frio le hace temblar mirando la noche que hace rato, hace meses, hace años, es el único paisaje que observa cada vez que despierta.

Ha sido una noche placentera. Ha vibrado con aquel que le prometió amarla para siempre y que no pudo esperar a tocarla y desearla, que le bastó el pasto del parque para amarla, húmedo por la noche, aún así sirvió de alfombra para tenerla con todo su cuerpo.




Ella y su naturaleza respondieron. Con vehemencia, con lujuria. Entregándose entera y pidiendo todo y más.

Ella en medio de su orgasmo no pudo contener el deseo y la sed y sus dientes se clavaron en él, reteniéndolo como a un pequeño ciervo. Succionando con avidez la sangre que palpitaba más que nunca en su cuello prendido en el deseo.

Una, dos, tres y más succiones. Hasta quedar extenuada.



Ahora contempla su recuerdo reciente con ternura. La pasión ha enfriado.

Descansará apenas lleguen a su ventana los rayos de la mortal mañana y se cubrirá de noche, mientras llega la noche.

Espera tener tanta suerte como esta noche.






lunes, 1 de junio de 2009

Y de pronto

Una mañana heladísisima de otoño me hace levantar mas temprano que de costumbre.

Salgo de mi casa sin ánimo manejando y teniendo de paisaje a mi alrededor, empresas de metal, humo, autos corriendo para llegar sin atraso a sus rutinas, ruidos metálicos, bocinazos...
y de pronto

aparece entre todo ese monstruo de movimiento ruidoso y son armonía... este HUMEDAL.

Salgo de la fila tonta de quienes circulamos por la carretera y me estaciono a fotografiarlo. Doy un respiro profundo, me pinto de su verde que apenas aparece entre la bruma matutina y me siento regalada.

Luego todo sigue igual.